lunes, 9 de enero de 2017

Gabriel

"Y allí, bajo la superficie ardiente, implantó su semilla, y la besó con el fuego de su espada, que llameaba ansiosa de venganza. La tierra se hundió alrededor de ella y esta empezó a arder. De ella salió un muchacho de ojos rojos como el Sol, y Gabriel volvió a alzar su puño, y este se iluminó, y quedó escrito la gran hazaña que aquel muchacho estaba destinado a hacer."
Creación de los mercurianos. Libro angelical II

  Gabriel fue el último ángel en nacer, pero sin duda el más importante. Se dice que, antes de tener un cuerpo que mostrar, su mente ya existía y que la Luz le habló para decirle todo lo que tenía que ser para poder gobernar a los ángeles por ella. Finalmente, le entregó una espada llameante, y le dijo que con ese fuego podría darle calor al frío Universo en el que vivían.

  La espada rápidamente se convirtió en su seña de líder, aunque su aspecto, serio y cuadriculado, ya infundía respeto. Nadie dudaba de su sabiduría, y él era el consejo que todos buscaban y ansiaban, llenos de confianza: si la Luz lo había elegido a él, por algo había sido.

  Gabriel tenía como misión la lealtad y la fiereza que uno muestra por lo que le importa. Se tomaba las cosas muy en serio, por eso, cuando Miguel mostró su lado oculto, no solo se sintió traicionado, sino defraudado. Una de las dos personas más importantes en su vida había roto el juramento de defender la Luz y la relación que lo unía con él. De pronto, sin poder evitarlo, se sintió, además, solo.

  Observar a Miguel alejarse hacia las tinieblas le pareció la visión más triste que vería jamás. Aún así la furia se superpuso por encima de todo y, lleno de ira, cogió su espada y se dispuso a crear su propia forma de vida como venganza. Partiendo de Neptuno dio con el planeta más caliente: Mercurio. Y allí besó la superficie con su espada y creo a los mercurianos. En el fondo, esta cultura es más hija de su espada que del propio Gabriel.

"—Así sea tu destino, hermano."
  A partir de ahí su única preocupación fue vencer a su hermano. No era como Zeraquiel, porque ella, aunque triste, volcaba todos sus sentimientos con los mortales e intentaba hacer el bien contrarrestando el mal de Miguel. Gabriel, por el contrario, se fue dejando caer, al igual que su hermano, en la Oscuridad. Con un rostro perpetuamente serio y ajeno a la vida, solo podía pensar en la persona que había amado y que ahora era su enemigo. Se alejó de todo y de todos, y se obcecó en su propia misión. 

  Para los ángeles fue como perder a un líder.

  Probablemente por esto los ángeles, con el paso del tiempo, se perdieron en su propia existencia y dejaron de ser tan gloriosos como lo habían sido antes.

  Las guerras que se sucedieron fueron crueles y Gabriel encabezaba todas. Sin embargo, pocas veces luchó contra su hermano. Al fin y al cabo, algo dentro de ellos seguía buscando el amor familiar que los unía, una pequeña debilidad que escondieron bajo todo aquel odio.


  La historia de Gabriel es la que menos sucesos tiene. Gran parte de su vida se ha dedicado a la guerra, sin ningún suceso llamativo; y a pasar el tiempo en su oscuro hogar, donde se estaba todos los días sumido en su agonía.

  Finalmente, su presencia no vuelve a hacerse importante hasta que ve que es necesario su intromisión en el transcurso de la Profecía.

ice neptunian

Author & Editor

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